11.30
Pasar un día en San Javier suena prometedor. Se encuentra a tan solo 25 kilómetros de la capital y despliega el encanto de las yungas. Si por algo a Tucumán se lo llama "Jardín de la República", en esa zona se pueden encontrar las razones. Sin auto, lo que queda es treparse al ómnibus de la línea 118 que sale desde la Terminal, plataforma 59. El horario que figura en la página web es 12, pero en verdad sale a las 12.30. Ese es el horario oficial.
El boleto cuesta $11 y se lo paga directamente al chofer, igual que un colectivo urbano. En el camino no hay paradas fijas, aunque algunos estiran sus brazos en la avenida Mate de Luna y varias veces en la Aconquija, en Yerba Buena. A las 13.10 el colectivo está repleto de lugareños: adolescentes con delantal, mamás con hijos que fueron a hacer las compras en un supermercado de Yerba Buena, maestras y algunos trabajadores de la comuna. Algunos bajarán en San Javier y otros más adelante, en el Portezuelo, ubicado 18 kilómetros después del Cristo Bendicente. Circula por la ruta 338, que nace en Yerba Buena y sube el cerro, y continúa por la 340, que empieza en el Cristo Bendicente. El recorrido termina en El Potezuelo.
Hasta ahí, cero turistas, pero bueno... es lunes y las vacaciones no comenzaron aún. El viaje es agradable, pero dura mucho más que los 25 minutos que predican los folletos turísticos. Habría que ver desde dónde y en qué es posible llegar hasta San Javier en ese tiempo.
13.25
"¡El Cristo!", anuncia el chofer mientras frena el colectivo. La imponente imagen de la estatua de 28 metros construida por el escultor tucumano Juan Carlos Iramain es lo primero que ocupa la mirada. Aunque bastante venida a menos la pintura, es innegable su belleza. Antes de subir para admirar el paisaje hay una parada obligada en el puesto de souvenirs y snacks de la entrada. Carla Arce se presenta como nacida y criada ahí en San Javier. Ella anuncia que el único baño cerca es el que está frente a la comuna, en el predio ferial. "En el Cristo no hay nada", explica. Los fines de semana cuenta que se llena de puestos de venta; en algunos es posible encontrar comidas típicas. Unas empanadas. "Hoy tenés un barcito en la calle 1, y otro en la calle 12", anuncia. Desde el pie del Cristo hasta la calle 12 hay un kilómetro de distancia.
13.40
La vista de la ciudad es increíble. Si el día está despejado, desde allí se puede divisar hasta el dique Celestino Gelsi, en El Cadillal. Un manchón marrón seco es el barrio Lomas de Tafí. Si uno afina la vista hasta se puede ver la plaza Independencia y el parque 9 de Julio.
Debajo del Cristo está el centro de Interpretación. Funciona todos los días de 10 a 18. Se pueden conocer los orígenes de la villa veraniega y la historia del Cristo y su autor. La entrada cuesta $5 para mayores y $3 para menores.
14
Hay hambre. Una pareja de turistas porteños le pregunta a Carla dónde pueden comer empanadas típicas. Ella les indica el barcito de la calle 1. También explica que justo al frente están los baños públicos.
Desde el Cristo hasta allí hay unos 300 metros. En bajada se llega rápido caminando. El bar resulta ser un almacén de lugareños con buena predisposición. Después de que unas gallinas salen por la puerta se puede ingresar. Su dueña, Silvia Velárdez, no está y los que quedaron a cargo lamentan no tener nada para ofrecer. La cocina está cerrada.
Carla también advierte que la cascada de Río Noque es un lugar paradisíaco para pasar el día, pero que es necesario cargar la vianda porque no hay ningún servicio.
Otra opción es sentarse y pagar un plato gourmet en el hotel Sol San Javier. Un sitio elegante y apacible, pero no apto para gasoleros. De vuelta en el Cristo, otro puestero indica que la hostería Imanay también posee comedor. Desde allí es necesario dar una gran vuelta por la ruta y entrar 400 metros por la calle 3.
Para llegar hasta el parador de Loma Bola, donde se puede comer al mediodía, hay que caminar cuatro kilómetros. El ómnibus no va hacia allí.
14.30
El hambre se entretuvo con un turrón. En la hostería Imanay su dueño, Facundo Bottini, reconoce que San Javier es un paraíso, pero que no está preparado para el turista. "No hay mucho turismo porque no hay infraestructura", opina. Sin embargo, él apostó por ese sitio hace más de cuatro años. Además, posee la concesión del centro de interpretación que está en el Cristo y planea en julio inaugurar una tirolesa que, según cuenta, será una de las más largas de Sudamérica.
Los inconvenientes son más notorios los fines de semana cuando la población se triplica. "No hay baños públicos y el fin de semana el CIC se queda sin médicos", comenta.
Por la 340 no se encuentran cestos de basura y menos un sitio con merenderos, asadores y algún puesto para comprar algo de comer.
15
El plan para pasar el día al aire libre se reduce a una hora y media. Sin dudas, el sitio es increíble, pero habría que advertirle varias cosas a los visitantes antes de subir:
• Lleven sus provisiones
• A los baños públicos será mejor que los usen para emergencias.
• El fin de semana se puede comer en un puesto al pie del Cristo, pero un parador bien puesto y barato no hay
• Carguen una bolsa para tirar su basura porque no van a encontrar basureros.
• En lo posible, vayan en auto. Entre un atractivo y otro hay mucha distancia y en el camino no van a encontrar servicios.
Eso sí, aprovechen para sacar fotos porque las vistas y el verde son cautivantes.
La visita terminó. Ahora hay que esperar una hora para que baje el próximo 118 a la ciudad.
Donde comer y dormir
- Sol San Javier.- Es el emprendimiento hotelero y gastronómico más importante.
- Hostería Imanay.- Desde la ruta 340 queda a 400 metros sobre la calle 3. Allí también se puede almorzar.
- Hostel.- Está ubicado sobre la calle 8. Es una gran casona convertida en alojamiento gasolero. Tiene instalaciones para que los huéspedes cocinen sus propias comidas y para que hagan asados. Además de las habitaciones con baños compartidos hay dos departamentos para más de seis personas con cocina incluida.
- Cabañas La Mora.- Son tres y están en Loma Bola, en el km 24 de la ruta 338. Se las alquila.
- Loma Bola.- Un sitio ideal para llevar el mate y disfrutar de los vuelos en parapentes. Desde allí también salen caminatas y hay una tirolesa. Se puede comer.
- Calle 1 y 12.- Hay dos almacenes con mesas. Sirven comidas típicas.